Rodríguez: Una razón en contra de creative commons

Hace unos meses me topé con la película Searching for Sugarman que cuenta la vida real de Sixto Rodríguez, un cantautor americano de origen mexicano de los 70’s. La historia de Rodríguez parece más una tragedia de Shakespeare que una historia real.

Rodríguez lanzó su álbum debut Cold Fact en 1970. El album fracasó estruendósamente en America así como también fracasó su segundo álbum Coming from reaity de 1971. Después de esto Rodríguez desapareció en su natal Detroit, asumió el fracaso y se dedicó a ser un humilde constructor. 8 años después recibió una llamada de algunos promotores Australianos que lo llevaban buscando para hacer una gira en este país. La sorpresa de Rodríguez fue tremenda, pues nunca pensó que sus discos habían llegado a ninguna parte.

Su sorpresa tuvo que ser mucho mayor cuando en 1998 otra llamada, esta vez desde Sudáfrica, le contaba que en Sudáfrica Rodríguez era más famoso que Elvis. La película Searching for Sugarman se enfoca en los fans Sudafricanos que andan en busca de Rodríguez.

La película me conmovió profundamente, me parecía increíble como un talento tan increíble haya sido sepultado en estados unidos. Al otro día me apresuré a comprar ambos vinilos de Rodríguez. Por un momento alcancé a pensar que la “magia” de Rodríguez podía haber sido exagerada por el documentalista, pero ahora que oigo esos discos no tengo palabras para describir la increíble humildad que me genera Rodríguez.

Cold Fact y Coming from Reality son los álbumes más honestos que he oido.

Aquí les dejo Cold Fact para que lo oigan PERO, si les gusta esta música les aconsejo que la compren: https://itunes.apple.com/us/artist/rodriguez/id654136350?uo=4

También está disponible en vinilo en la tienda de Amazon.

Rodríguez es un buen ejemplo de lo que puede pasar con nuestra sociedad de distribución gratuita. Millones de personas disfrutaron de su música en Sudáfrica, incluso algunos dicen que su música ayudó a esa generación a enfrentar el apartheid. Imaginen todo ese poder. Y ahora imaginen que el autor nunca supo de ello. Nunca recibió un centavo.

Ahora, en nuestro mundo de pasiones apresuradas, de revoluciones de internet, las ideas de Creative Commons se ven muy llamativas. ¿Quien va a estar en contra de ideas como la libertad de expresión y el libre flujo de ideas? Por esto muchas veces, y siento que es algo más común entre los más jóvenes, estas tendencias son recibidas con brazos abiertas sin que realmente sean puestas a evaluación. Entonces cuando alguien dice algo en contra de CC todo el mundo digital le salta a los ojos como si uno fuera un ludita. (en el siglo 19 los ludidas fueron un grupo de artesanos que protestaba en contra de la tecnología que ahorraba mano de obra).

Entonces no, advierto que no soy un ludida, estoy a favor de todo lo bueno que trae la tecnología. Sin embargo toda tecnología nueva trae consigo ciertos ideales intrínsicamente atados a su concepción y uso. Estos ideales son rara vez analizados por las masas que siempre están ávidas de montarse en los vagones de lo nuevo y lo prometedor. Y es que el problema que propone CC y en general las ideologías con que manejamos la www es muy grande, pienso que el modelo actual de información “libre” puede efectivamente darle la estocada final al artista de la clase media.

Esa idea que todo lo que hay en internet debería ser gratis y que los artistas deberíamos estar agradecidos con la www pues nos permite llevar nuestra música a lugares lejanos es en realidad peligrosa. Todas esas cosas suenan muy bonito pero lo malo es que no podemos vivir en universos paralelos: una internet casi maoísta, donde todo fluye de forma gratuita; y un mundo real donde a los artistas nos toca pagar arriendo. Me haría muy feliz vivir en un mundo como el que proponen los ideales de la libertad de internet, pero mientras el mundo real sea como el que tenemos hoy día esto será imposible.

Creo que a todos nos encantaría que nuestras creaciones, literarias, musicales, cinematográficas, etc, viajaran lejos y tocaran muchas almas, sin embargo eso no es lo que está pasando. Para su libro You are not gadget (recomendado), Jaron Lanier hizo una investigación a ver cuales eran las maravillas que el mundo del free sharing le había traído a los artistas independiente para encontrarse con un panorama más bien sombrío donde sólo unos pocos afortunados, y por razones fortuitas, han salido bien librados. Resulta más bien que internet se ha vuelto un gran basurero donde nadie está dispuesta a reconocer la hermosa orquídea que crece en medio de cascaras de banano podridas.

Internet es todo menos libre, ¿a ud. le parece libre un sitio que en cada esquina hay alguien repartiendole algún flyer? ¿Donde las paredes ya no está cubiertas de los hermosos graffitis callejeros sino de vallas de Google? ¿Donde cada vez que ud. quiere ver un video musical debe aguantarse 30 segundos de alguién tratando de venderle alguna guevonada que ud. no necesita?

Recordemos la fortaleza de ventas de Google. La empresa vale oro por que quien busca algo es porque tiene laintención de compra. Internet no es más que una extensión de los ideales corruptos de una sociedad materialista y superficial que logra que Shakira a punta de mover el culo obtenga millones de visitas más que la pobre bandita de rock en Afganistan que tenía el potencial de ser el siguiente Pink Floyd. Internet le pertenece a los mismos que ya son dueños de todos los medios de comunicación existentes y aún cuando tengamos espacios como este donde todavía podemos expresar nuestras ideas, siento que estas voces son como de viejos aullando a los trenes. Somos ignorados.

Creo que estamos en una época donde nuestro vecino podría ser un “Rodríguez” y a pesar de toda la supuesta comunicación que tenemos hoy día, nadie lo notaría. Esperemos por lo menos que la www por lo menos sirva como custodia de esas obras de arte para que los arqueólogos culturales del futuro las puedan exponer en sus museos algún día.

Tengo un amigo Arahuaco que me contó que una vez en su aldea les ofrecieron ponerles alumbrado público de forma gratuita para ellos. Ellos, en vez de saltar ante la oportunidad, se tomaron su tiempo y tuvieron gran debate para ver si de verdad les beneficiaba traer el “día” a la “noche”. Al final decidieron que era mejor para ellos no tener alumbrado público gratuito.

Creo que me identifico con ellos, de golpe suena muy bien el alumbrado pero yo prefiero estar sin luz entonces. Por lo menos me permite ver las estrellas.